El Sindicato Obrero del Caucho, Anexos y Afines (SOCAYA) permanece en estado de alerta ante el cierre y desmantelamiento de la planta química Cabot Argentina se Campana y las posibles consecuencias que podría derivar en tanto en el cierre de empresas como la pérdida de trabajos en el sector.
Cabe destacar la empresa ubicada en el Norte de la provincia de Buenos Aires era la única que producía en el país humo negro, un insumo considerado estratégico para el rubro del caucho. Con su liquidación, alrededor de 150 personas quedaron en la calle, 90 directos y 60 indirectos.
Mediante un comunicado de prensa, el SOCAYA advirtió sobre las consecuencias que genera la apertura de importaciones y el actual contexto económico sobre la producción nacional y el empleo.
Preocupación en la cadena productiva
En ese sentido, los representantes del gremio señalaron que la situación “pone en riesgo miles de puestos de trabajo” y afecta de manera directa a trabajadores y pymes vinculadas a la industria del caucho y del neumático.
Puntualizaron que “para el sector del caucho y del neumático, el impacto es devastador”. En la misma línea, expresaron que “entregar la provisión de esta materia prima clave es rifar nuestra soberanía productiva”.
Asimismo, remarcaron que el cierre de la planta no solo afecta a los trabajadores involucrados de manera directa, sino que también genera preocupación en toda la cadena productiva. Según indicaron, distintas cámaras empresariales del sector ya vienen alertando sobre las dificultades que atraviesa la actividad industrial.
“Sin trabajo, no hay dignidad”
En el documento, reiteraron que el sindicato continuará defendiendo la industria nacional, la producción y las fuentes laborales. “No vamos a ser testigos silenciosos de la desindustrialización de la Patria, ni de que el desarrollo que forjamos con lucha obrera y trabajo sea arrasado”, afirmaron.
Finalmente, la Comisión Directiva Nacional expresó su solidaridad con los trabajadores afectados y ratificó su postura en defensa del empleo argentino y del desarrollo industrial del país. “Sin industria nacional no hay Nación. Sin trabajo no hay dignidad”, concluyeron.
Según medios de Campana, señalaron que Cabot fue una pieza fundamental para que se constituya como “el polo industrial de referencia que es hoy, operando en sintonía con otras grandes empresas y manteniendo un vínculo constante con las instituciones de la zona”.
Además, lamentaron que con su cierre “la ciudad pierde a un actor relevante que durante más de 60 años colaboró activamente con el desarrollo comunitario y el fortalecimiento del empleo calificado”.
El 14 de julio de 1962, Cabot inauguró su planta sobre la avenida Larrabure y tuvo el prestigio de ser la primera unidad de manufactura instalada por la corporación en toda Latinoamérica.
Desde aquel comienzo, con una capacidad modesta de 12.700 toneladas anuales y apenas 83 empleados, pasó a convertirse en un gigante del sector, de tal forma que logró una producción de 85.000 toneladas anuales de negro de humo.
Otro baluarte de la empresa era el procesamiento de materia prima cien por ciento nacional, como el aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural local.