La secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores Feriantes (SUTFRA), Mariana Berbeglia, se pronunció tras el desalojo realizado en la madrugada del jueves en la feria de Playa Bristol, en Mar del Plata, y combinó críticas al operativo con duras acusaciones contra el Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (SIVARA).
A través de un mensaje en redes sociales, la dirigente expresó su “repudio” a lo ocurrido, aunque aclaró su postura: “Orden sí, pero no a costa de destruir el trabajo de la gente”.
El procedimiento implicó la remoción de puestos y la incautación de mercadería, afectando —según denuncian desde el sector— a unas 200 familias que desarrollaban su actividad en la zona. En ese marco, Berbeglia rechazó las consecuencias sociales del operativo: “¿La solución es reprimir y dejar a 200 familias en la calle? No”, planteó.
Cruce sindical y denuncias
En su publicación, la titular de SUTFRA apuntó directamente contra SIVARA, al que acusó de no representar a los feriantes y de haber incurrido en prácticas irregulares.
“El SIVARA no representa a los feriantes. Se adueñaron de puestos, extorsionaron y se enriquecieron a costa de trabajadores humildes”, sostuvo.
Además, aseguró que su organización viene denunciando desde hace tiempo estas situaciones y reivindicó el rol de SUTFRA como espacio sindical: “Trabajamos para formalizar, legalizar y acompañar a cada trabajador”.
En ese sentido, también lanzó una crítica hacia sectores del sindicalismo: “Me da vergüenza ser sindicalista cuando veo a dirigentes que, a cambio de extorsión, cobraban un puesto para beneficiarse”.
Antecedentes y reclamos
El conflicto en Playa Bristol ya había generado pronunciamientos gremiales en las horas posteriores al operativo. Tal como consignó un artículo previo, desde el sector de feriantes advirtieron que no aceptarán “el desmantelamiento sin una alternativa digna”, en referencia a la falta de propuestas concretas para reubicar o regularizar a los trabajadores afectados.
En línea con ese planteo, Berbeglia insistió en la necesidad de una salida con inclusión: “Basta de confiscar mercadería. Basta de castigar al que quiere trabajar”.
Y cerró con una definición sobre el rumbo que debería adoptarse: “Hay que incluir, no excluir. Legalizar, no perseguir”.
El episodio reaviva el debate sobre la regulación del trabajo feriante, la representación sindical en el sector y el rol del Estado frente a economías populares que, en muchos casos, se desarrollan en condiciones de informalidad.