Los trabajadores del neumático comenzaron el año con una serie de medidas contra el atraso salarial. El plan de lucha se centró en la empresa FATE, donde desde el gremio SUTNA denunciaron que llevan más de un año sin incremento en los ingresos, lo que vincular a un plan para precarizar las condiciones laborales. Algo similar sucede en las otras dos firmas del rubro, donde se viene peleando por el cierre de una de las paritarias más complejas de los últimos tiempos, que marca el pulso del sector industrial. La tensión viene del 2025, cuando pese a las muchas audiencias no se logró acuerdo en la paritaria sectorial, y el gremio acusó a la patronal de su actitud belicosa. El conflicto escala en tensión a partir de la tendencia alcista de la inflación, que confirmó su rumbo en diciembre y todas las proyecciones hablan que seguirá este año. Es que la suba sostenida desde la mitad del año pasado dejó a la mayoría de los acuerdos salarial por debajo del IPC, incluso aquellos que rompieron el techo impuesto por el Ministerio de Economía. Así lo confirma un reciente informe, que confirma que la inflación del segundo semestre del 2025 “terminó por desbordar la pauta oficial”. El resultado de este panorama es un reclamo de reapertura generalizada de paritarias, además de “mayor dispersión entre convenios y acuerdos cada vez más cortos alcance para recomponer el poder adquisitivo de los salarios”.
Según el último informe de C-P Consultora, el escenario actual es “un paréntesis” en la política de ingresos: “el ancla dejó de coordinar expectativas, pero la inflación, el estancamiento económico y la debilidad del empleo impiden una aceleración mayor”. En el análisis, el reporte al que tuvo acceso Data Gremial recalcó que “la imposición de una pauta salarial estricta durante 2025 llevó a caídas reales ininterrumpidas en los salarios de convenio”. Hacia noviembre, el salario promedio de los principales acuerdos “acumulaba una pérdida cercana al 4,5 por ciento, una dinámica que se intensificó con el recalentamiento de los precios de los últimos meses”. El relevamiento de C-P muestra que, aunque la mayoría de los convenios aceleró respecto del 1,5 por ciento que promovía el gobierno el 20525, “la gran parte no logra superar la inflación vigente, lo que anticipa una continuidad del estancamiento o incluso nuevas caídas del salario real hacia adelante”.
Mirando el año pasado, la tensión entre ingresos e inflación se puede dividir en dos. En la primera mitad, el techo de la gestión libertaria funcionó para los salarios, mientras que se mantuvo estable el IPC, mientras que en la segunda mitad comenzó esta escalada inflacionaria, con tasas más alta mes a mes, lo que rompió ese techo. Pese a esto, el esfuerzo no es suficiente:” aún con acuerdos más altos, la inflación mensual -ubicada entre 2,5 y 2,8 por ciento en noviembre y diciembre- sigue corriendo por delante”. Esto no generó, según el trabajo, un escenario conflictivo. “Cuando uno mira la conflictividad laboral, en términos de paros o medidas de fuerza, no hay un aumento significativo”, explicó C-P Consultora.
“Eso no significa que no haya tensión: lo que pasó es que, ante la caída del salario real en el segundo semestre, se reabrieron las negociaciones y se superó con creces la pauta del Gobierno, pero de manera silenciosa y sin confrontación directa”, se agregó. Esto hace pensar a la consultora que “la política salarial entró en un paréntesis”, porque no se puede imponer la rigidez del primer semestre del año, pero como la inflación sigue alta y el contexto económico no acompaña, no hay recuperación de los ingresos.
Acuerdos alternativos
El informe de C-P también pone el foco en la duración de los acuerdos, un indicador clave de expectativas. Aunque los contratos se estiraron respecto de 2024, el promedio sigue siendo de apenas tres a cuatro meses, y en algunos gremios incluso volvió a acortarse. Para la consultora, esto refleja la dificultad de “construir un horizonte de nominalidad creíble” hacia adelante y la necesidad de revalidar la pauta salarial “de manera permanente”.
Por eso, cuando pasa un año sin aumento salarial, la crisis de ingreso es total. “Ante el extremo de crueldad absoluta sobre los trabajadores y sus familias continúa el plan de lucha con paros totales de actividades”, informó el SUTNA sobre la situación de FATE. El gremio agregó que “los trabajadores del neumático venimos de todo un año de lucha y resistencia en defensa del salario que marca las condiciones de vida de nuestras familias”.
Desde el SUTNA recordaron que “las acciones gremiales se han multiplicado contra semejante injusticia, asambleas, movilizaciones, denuncias, paros, cortes, festivales y todo tipo de acción gremial para hacer sentir la protesta y una difusión nacional del conflicto provocado en las paritarias y, particularmente, por este accionar irresponsable de la patronal de FATE”.
En tanto, desde la planta Llavallol de la firma Bridgestone le confirmaron a Data Gremial que la situación es similar, en cuanto a la falta de acuerdo salarial –en el marco de la paritaria del sector –y las condiciones de trabajo y de “apriete” ante el plan de lucha. “Las paritarias del neumático continuaran con la lucha de todo el gremio en defensa del poder adquisitivo, particularmente en FATE”, adelantaron desde el gremio. Así, la semanapasada hubo medidas de fuerza escalonada en la planta FATE, y en Lomas de Zamora no descartan nuevas medidas de fuerza. “El salario define la calidad de vida de nuestras familias, por eso lo defendemos con todas las fuerzas”, concluyeron.
Aperturas
Para este contexto, los acuerdos salariales deben buscar alternativas para mejorar los ingresos en medio de la disputa. Un ejemplo es la Federación Aceitera y Desmotadora y el sindicato de San Lorenzo, quienes antes del cierre del año acordaron una gratificación extraordinaria no remunerativa de casi 1.900.000 de pesos, a pagar en dos cuotas durante enero y febrero, aunque aseguran que se trata de una práctica de todos los años. En tanto, el sindicato de Camioneros estableció a partir de este mes el pago de una suma fija de 35 mil pesos, además de la incorporación de 31 mil pesos al básico, lo que implica un incremento adicional del 3,5 por ciento, que se suma al mecanismo de actualización mensual del 1 por ciento ya vigente.
En el caso del sindicato de Comercio, luego de negociar por 6 meses entre junio y diciembre pasado, por 1 por ciento no acumulativo, el último acuerdo firmado estipula únicamente la incorporación de una suma fija extraordinaria de 60 mil pesos (alrededor de 5,4 por ciento del salario conformado).
En ese marco, los estatales, docentes, judiciales bonaerenses y los de la UTA endurecieron su postura y hace unos días rechazaron ofertas del gobierno de Axel Kicillof y de las cámaras de empresas de colectivo del AMBA, respectivamente, de 1,5 por ciento y 1 por ciento, muy por debajo de la evolución de los precios. En el caso de los trabajadores de la provincia de Buenos Aires, se mejoró el ofrecimiento y cerró la discusión. En tanto, los choferes de colectivos tenían al cierre de esta edición una reunión clave para saber el futuro de su paritaria.