Con la presencia de sindicatos, empresarios e intendentes, se armó en el seno de la CGT una mesa nacional para afrontar la crisis avícola, que viene golpeando a las empresas del sector, empezando con Granja Tres Arroyos, emblema de esta realidad. Los problemas para sostener la actividad no son exclusivos de este rubro, ya que en los últimos meses pese al optimismo oficialista todo el arco industrial sufre las consecuencias del modelo libertario. La industria metalmecánica tuvo esta semana nuevos despidos y situaciones conflictivas en Córdoba, corazón del área en algún momento, algo que también sufren los textiles, que siguen perdiendo puestos de trabajo, en el marco de una baja del consumo y un aumento indiscriminado de las importaciones. Estos temas son centrales en la crisis industrial que vive el país, y que salvo algunas categorías puntuales, afecta a todas las ramas de la actividad. Los datos son elocuentes: según el mismo INDEC, la contracción del sector alcanza casi los 6 puntos en mayo pasado, desplomando la actividad en los primeros cinco meses del año. Los casos como los enumerados se multiplican y complican el humor social, por las enormes consecuencias que tiene, en especial en los despedidos. Además, se conocieron datos de la actividad pesquera, en otro momento punta de la industria nacional, hoy en una profunda recesión.
Los datos oficiales de actividad industrial son una nueva demostración de lo que vienen denunciando los gremios, incluyendo a la CGT, que reclama una política que proteja la producción nacional. Según el índice de producción industrial (IPI) manufacturero, que elabora el INDEC, retornó “al sendero de la baja en el quinto mes”. Con una contracción de 5,7 por ciento, “el acumulado del período enero-mayo fue negativo en 3,1 por ciento”. En la medición desestacionalizada, la industria avanzó 0,4 por ciento en comparación con abril. “Únicamente marzo (5 por ciento) cerró con una variación positiva en la medición interanual, lo que demuestra que el sector industrial se mantiene rezagado y no logra reactivar del todo, con divisiones que suben pero no alcanzan para traccionar un avance general”, analizó el reporte del INDEC, al que tuvo acceso Data Gremial. En este caso, Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear junto a Productos de tabaco fueron las únicas divisiones que terminaron mayo al alza. En total, catorce de las dieciséis categorías de la industria mostraron caídas.
En las categorías, puede verse bien dónde golpea más la crisis industrial. Así, los datos marcan que Alimentos y bebidas retrocedió 3 por ciento, lo mismo que Productos textiles (26,2 por ciento); Prendas de vestir, cuero y calzado (14,7 por ciento); Madera, papel, edición e impresión (2,9 por ciento); Sustancias y productos químicos (3,1 por ciento); Productos de caucho y plástico (10,2 por ciento); Productos minerales no metálicos (2,3 por ciento); Industrias metálicas básicas (4 por ciento); Productos de metal (1,2 por ciento); Maquinaria y equipo (23,4 por ciento); Otros equipos, aparatos e instrumentos (12,5 por ciento); Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (15,9 por ciento), Otro equipo de transporte (9,9 por ciento); y Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras (7,3 por ciento). Sólo tuvieron subas Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (19,4 por ciento) y Productos de tabaco (14,6 por ciento).
Efecto concreto
Los números de este nuevo retroceso industrial pueden verse en todas las empresas productivas, sean pymes y micropymes o las grandes multinacionales. En las últimas está el caso de Tenaris Siat, la productora de tubos de acero que ante la falta de trabajos para los gasoductos de la Patagonia, quiere despedir a 150 trabajadores. El caso fue graficado por Data Gremial, que confirmó que la conciliación obligatoria se cumple mientras se busca una mesa de negociación para intentar confirmar a estos operarios en sus puestos hasta fin de año, para ver si aparecen trabajos que puedan sostener el nivel de actividad. Fuentes de la comisión interna en la firma del grupo Techint le dijeron a este portal que aparecieron en los últimos días algunos trabajos vinculados a una planta de gas natural que pueden “salvar la situación”. Mientras tanto, la provincia de Buenos Aires dictó la conciliación obligatoria, que por al menos 15 días generará un compás de espera para las cesantías, mientras las discusiones avanzan y estos nuevos contratos se terminan de concretar.
El caso de la planta de Lanús es clave para entender cómo el impacto del “industricidio” libertario afecta al gran Buenos Aires, el principal cordón poblacional del país, que supo ser con Córdoba el centro productivo del país. Hoy la provincia de Buenos Aires concentra cerca del 38 por ciento de la población nacional y reúne buena parte del aparato industrial, logístico, comercial y de servicios que sostiene la economía argentina. Allí se ubican numerosos parques industriales, polos fabriles y cadenas de valor que dependen directamente del mercado interno. En el sur y norte del conurbado se puede ver el deterioro laboral que genera este retroceso industrial. La caída de la producción, el retroceso del consumo y la menor demanda interna terminaron repercutiendo sobre empresas que dependen de un mercado doméstico cada vez más debilitado. La consecuencia directa es un aumento del desempleo. Durante el primer trimestre de 2026, la desocupación en los partidos del gran Buenos Aires alcanzó el 9,7 por ciento, casi dos puntos por encima del promedio nacional, que se ubicó en 7,8 por ciento.
Algo similar pasa en Rosario, otro polo industrial. Allí, la facturación real de la industria metalúrgica rosarina cayó 16 por ciento en abril y acumula 44 meses de bajas. El nivel de actividad se encuentra 40,4 por ciento por debajo de fines de 2023 y 52,1 por ciento por debajo del pico registrado en septiembre de 2022. El último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de Rosario mostró los números de la involución. Al presentarlos, el presidente de la entidad, Rafael Catalano, sintetizó la situación: “Estamos en terapia intensiva”, dijo. El desgaste de la industria se refleja, también, en un creciente nivel de morosidad superior a los 90 días, que en el sector empresario llega a un máximo histórico del 12 por ciento. “Defendemos cada empleo y cada fábrica pero también luchamos para que no desaparezcan sectores enteros”, enfatizó Catalano.
Crisis pesquera
En tanto, junto con el IPI manufacturero, se conocieron datos de la producción pesquera argentina cayó 24,3 por ciento interanual en mayo, según el Índice de Producción Industrial (IPI) pesquero publicado por el INDEC. La cifra responde en gran medida al “cierre anticipado de la temporada de calamar Illex argentinus”, dispuesto por la autoridad pesquera el 22 de abril pasado tras detectarse una marcada reducción de la abundancia del recurso, y al efecto de comparación con mayo de 2025, cuando la flota langostinera había quedado prácticamente paralizada por el conflicto gremial que afectó al sector. En ese marco, “el acumulado de enero a mayo todavía muestra un crecimiento de 9,7 por ciento respecto de un muy mal año anterior, habiendo registrado este año un muy buen primer trimestre, pero abriendo señales preocupantes respecto de su continuidad”.
El calamar fue el principal protagonista tanto del auge como de la caída. Hasta el 21 de abril se habían desembarcado 181.554 toneladas, un volumen 49 por ciento superior al registrado en igual período de 2025, lo que impulsó los máximos del índice durante el verano. Pero los estudios del INDEC detectaron una rápida disminución del recurso y escaso reclutamiento de la cohorte 2026, lo que obligó al cierre anticipado de la temporada. El resultado fue que los moluscos se desplomaron 95,8 por ciento interanual en mayo y restaron 55,7 puntos porcentuales al índice general, neutralizando de un golpe el crecimiento registrado en otros rubros. La temporada de calamar no volverá a abrirse hasta 2027. La señal más preocupante del informe no es el impactante dato de mayo sino la tendencia subyacente, ya que la serie tendencia-ciclo del IPI pesquero acumula cinco meses consecutivos de descenso y en el quinto mes del año aceleró su caída hasta 2,9 por ciento.
La otra cara del informe es el langostino, que registró un crecimiento interanual de 1.191,7 por ciento en mayo, cifra que se explica por el piso extraordinariamente bajo que es la base de comparación, ya que en mayo de 2025 el índice sectorial había caído a apenas 19,1 puntos por el conflicto gremial señalado. Este año, en cambio, el Consejo Federal Pesquero habilitó la pesca comercial fuera del área de veda desde el 15 de abril y autorizó el inicio de la pesca dentro de la zona de veda de juveniles de merluza el 29 de mayo, tras campañas de prospección del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) que tuvieron resultados favorables. Los buques fresqueros crecieron 23,1 por ciento interanual, aunque los congeladores —más vinculados al calamar y al langostino de altura— cayeron 38,5 por ciento.