La billetera virtual Ualá, del empresario libertario Pierpaolo Barbieri, en crisis severa: la morosidad trepa al 40% de su cartera y temen otra ola de despidos

El deterioro del crédito al consumo ya impacta de lleno en las fintech. Ualá muestra niveles alarmantes de mora, fallas operativas y recortes en su plantilla, en un contexto que reaviva el fantasma de despidos como los ocurridos meses atrás.  Ahorristas denuncian fondos retenidos.

Por Matías Tagliani

Director de Data Gremial

Viernes, 20 de marzo de 2026 15:48

La morosidad dejó de ser un problema aislado para transformarse en un factor de riesgo estructural dentro del sistema financiero argentino. Actualmente, los impagos en créditos otorgados a familias ya superan el 10%, un umbral que en el sector consideran crítico, ya que al ser superado el fenómeno adquiere carácter sistémico.

El deterioro no se limita a los hogares. Según datos de la consultora 1816, la mora en el segmento empresarial se triplicó en el último año, configurando un escenario de tensión generalizada que impacta con fuerza en el ecosistema fintech.

En ese contexto, una de las empresas más comprometidas es Ualá, la billetera virtual fundada por el empresario libertario Pierpaolo Barbieri, que hoy aparece en el centro de la escena por la magnitud de su cartera en problemas.

Ualá bajo presión: niveles de mora alarmantes

Los números que circulan en el mercado encienden todas las alarmas. En el segmento bancario, la mora de Ualá ronda el 43%, mientras que en su negocio no financiero —que opera por fuera del ámbito regulado— el nivel de incumplimiento alcanza un crítico 63%.

Se trata de cifras muy por encima de los estándares del sistema tradicional, donde una mora del 10% al 12% ya es considerada elevada.

Un operador de una sociedad de bolsa sintetizó el problema con crudeza: "Las tasas altas para cubrir riesgos elevados generan créditos caros para ingresos bajos, una ecuación que funciona mientras hay margen, pero que se rompe cuando este margen se reduce".

La lógica que permitió el crecimiento acelerado de estas plataformas comienza así a mostrar sus límites en un contexto de caída del poder adquisitivo.

Fallas en el modelo fintech y pérdida de control

A diferencia de los bancos tradicionales, Ualá carece de herramientas clave para garantizar el recupero de los créditos. No cuenta con mecanismos como el débito automático sobre cuentas sueldo ni la posibilidad de retener ingresos.

Esto implica que el sistema depende casi exclusivamente de la voluntad de pago del usuario. Cuando ese vínculo se rompe, la mora se dispara.

Incluso se popularizó entre algunos usuarios una lógica tan simple como preocupante: desinstalar la aplicación como forma de “desentenderse” de la deuda. Sin capacidad de ejecutar cobros sobre otras cuentas, la fintech queda expuesta a un esquema de riesgo mucho más frágil.

Esta limitación estructural marca una diferencia central con el sistema bancario, donde los niveles de mora suelen aparecer en etapas más avanzadas del conflicto, muchas veces con instancias judiciales en curso.

Reclamos, fallas técnicas y pérdida de confianza

El deterioro financiero comienza a trasladarse al plano operativo. En redes sociales se multiplican los reclamos de usuarios que denuncian:

  • Imposibilidad de acceder a sus fondos
  • Pagos rechazados pese a contar con saldo
  • Demoras de varios días en acreditaciones
  • Falta de respuesta en los canales de atención

La percepción que empieza a instalarse entre los clientes es particularmente delicada: que la empresa estaría utilizando fondos disponibles para cubrir baches derivados de la mora, lo que erosiona la confianza en la plataforma.

A esto se suman problemas internos vinculados a recortes en áreas técnicas, que ya comienzan a reflejarse en fallas y bugs dentro de la aplicación.

Expansión fallida y ajuste en la región

El frente internacional tampoco ofrece alivio. En México, uno de los mercados clave para la expansión de Ualá, la compañía enfrentó regulaciones más estrictas y resultados por debajo de lo esperado.

En ese marco, la empresa ya aplicó un recorte del 9% de su plantilla en la región, como parte de un proceso de ajuste para contener pérdidas.

Si bien recientemente cerró una ronda de capitalización por aproximadamente 195 millones de dólares, liderada por un fondo internacional, ese respaldo financiero también expone la necesidad de sostener el negocio frente al deterioro de la calidad de su cartera.

Antecedente reciente: despidos y ajuste en Argentina

El temor a una nueva ola de despidos no es infundado. A fines de octubre del año pasado, la compañía ya había avanzado con un recorte significativo de personal.

Tal como informó Data Gremial, Ualá desvinculó a alrededor de 110 trabajadores en Argentina y avanzó con una reducción de su plantilla en la región, en línea con un proceso de reestructuración más amplio.

Ese antecedente reciente refuerza la preocupación actual entre los trabajadores del sector, que observan cómo el deterioro financiero vuelve a poner en riesgo los puestos laborales.

Un modelo en tensión

El caso de Ualá expone las tensiones de un modelo de negocio que creció con rapidez en base a crédito de alto riesgo, tasas elevadas y una base de usuarios con ingresos frágiles.

El contraste es cada vez más evidente: mientras la fintech continúa atrayendo inversiones millonarias, su estructura operativa y la calidad de su cartera muestran signos de deterioro.

En un contexto económico adverso, donde la capacidad de pago se reduce y la morosidad escala, el equilibrio se vuelve cada vez más difícil de sostener.

Y en ese escenario, la variable de ajuste —una vez más— amenaza con ser el empleo.

 

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