El cierre de 2025 y el inicio de 2026 dejaron un panorama alarmante para el mundo del trabajo en la Argentina. Al menos nueve empresas de distintos sectores productivos anunciaron en las últimas semanas despidos, suspensiones, cierres de plantas o procesos de reestructuración, varios de los cuales ya comenzaron a ejecutarse. En total, cerca de 2.300 puestos de trabajo están hoy en riesgo.
Textiles, alimenticias, tecnológicas, fabricantes de maquinaria agrícola, empresas comerciales y proveedoras de insumos industriales aparecen entre las más afectadas. Se trata de conflictos que atraviesan tanto a grandes compañías como a firmas de larga trayectoria en el mercado local, y que muestran un deterioro persistente del empleo formal.
Entre las principales causas que explican esta situación se repiten dos factores centrales: la caída del consumo interno, producto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, y la apertura de importaciones, que impacta de lleno en la industria nacional. La combinación de menores ventas y mayor competencia externa dejó a muchas empresas sin margen para sostener sus estructuras de costos, acelerando los procesos de ajuste.
Según el relevamiento, el 60% de los anuncios de recorte se produjo en enero, mientras que el 40% restante corresponde a decisiones tomadas en diciembre pero ejecutadas ya en el inicio de 2026, lo que confirma que el cambio de año no trajo alivio para el empleo.
Los principales conflictos
En el sector tecnológico, Mercado Libre inició el año con una reestructuración regional que implicó 119 despidos, de los cuales 32 corresponden a la Argentina, principalmente en áreas de experiencia de usuario y contenidos. Si bien la empresa sostuvo que se trata de una reorganización puntual, el caso se suma a un escenario de ajustes también en un sector que hasta hace poco aparecía como refugio laboral.
La situación más crítica se registra en Lácteos Verónica, donde unos 700 trabajadores se encuentran en riesgo inminente y 200 despidos ya fueron formalizados. Las tres plantas de la empresa en Santa Fe permanecen paralizadas y el conflicto se agravó tras la caída del acuerdo de pagos con el gremio ATILRA. La firma arrastra una deuda salarial millonaria y hoy sobrevive realizando trabajos para terceros.
El sector textil atraviesa uno de los momentos más delicados. TN & Platex, la principal empresa del rubro, ya concretó 360 despidos tras el cierre de distintas líneas de producción. En Tucumán, el cierre de la hilandería dejó 190 trabajadores sin empleo, mientras que en La Rioja y Corrientes se suman más desvinculaciones. La Asociación Obrera Textil rechazó el pago de indemnizaciones en cuotas propuesto por la empresa.
En Vassalli Fabril, fabricante de maquinaria agrícola, 280 trabajadores se encuentran en una situación límite. En la planta de Firmat denuncian salarios impagos, falta de respuestas empresarias y un cierre de hecho, mientras el gobierno de Santa Fe evalúa medidas para evitar la desaparición de la firma.
Otro conflicto relevante es el de Georgalos, que anunció suspensiones rotativas para 600 empleados y un recorte salarial del 25% en su planta de Victoria. A más de un mes del anuncio, persiste la incertidumbre sobre el futuro laboral de los trabajadores.
La multinacional Lamb Weston decidió cerrar su planta de Munro y despedir a 100 trabajadores, pese a haber realizado fuertes inversiones en el país durante 2025. En el sector comercial, Farmacias del Dr. Ahorro cerró 11 sucursales y dejó sin empleo a entre 90 y 110 trabajadores, en medio de un concurso de acreedores y denuncias de vaciamiento.
También se registraron despidos en Sealed Air, empresa de envases industriales de Quilmes, con 65 desvinculaciones, y en Lustramax, donde 29 trabajadores fueron despedidos sin causa y la firma intenta ampliar el ajuste mediante un Proceso Preventivo de Crisis.
Un escenario que preocupa al movimiento obrero
Desde el movimiento sindical advierten que no se trata de hechos aislados, sino de un proceso que amenaza con profundizarse durante el primer semestre de 2026. La falta de políticas activas para sostener el mercado interno, proteger la industria nacional y garantizar el empleo formal aparece como un factor clave detrás de la multiplicación de conflictos.
En este contexto, los gremios alertan que, de no mediar cambios en el rumbo económico, el ajuste seguirá descargándose sobre los trabajadores, con despidos, suspensiones y pérdida de derechos como principal variable de ajuste.