Esta semana, se conoció que los trabajadores de Alijor, fabricante de tapas de empanadas y tartas, cobran sus salarios en hasta ocho cuotas. La firma ubicada en la localidad bonaerense de Garín es proveedora de productos para La Salteña, está atravesando una larga crisis, que afecta a sus 160 empleados, que cansados de esta realidad denuncian que están “endeudados” y con problemas de salud mental. Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia aseguran que también les deben vacaciones y que hace más de un año cerraron el comedor de la planta. Con estas condiciones, los operarios siguen manteniendo sus tareas, por el temor a quedar en la calle.
Es que en la provincia de Buenos Aires, todos los días se conocen noticias de una empresa que cierra, como pasó hace poco en Cabot, donde se mantiene una vigilia frente a la planta cerrada de Campana, que busca preservar instalaciones y maquinaria. La crisis industrial pega de lleno en territorio bonaerense, y los propios funcionarios de la gestión de Axel Kicillof están alertando sobre las consecuencias.
En este sentido, datos del Ministerio de Economía provincial alertaron sobre una “ola de despidos”. A nivel nacional, los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) establecieron que durante la gestión de Javier Milei ya cerraron más de 25 mil pymes, y se destruyeron más de 300 mil puestos de trabajo registrados.
La crisis laboral que vienen afectando a la Argentina golpea especialmente a la provincia de Buenos Aires, centro productivo del país, que en distintos informes tiene la mayor cantidad de cierras de empresas y despido de personal. Un reciente informe del Centro de Economía Política Económica (CEPA) al que tuvo acceso Data Gremial señaló que desde noviembre de 2023 se habrían perdido 96.243 empleos registrados en la provincia de Buenos Aires y cerraron 5.364 empresas.
En esta línea, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, advirtió que “las divisiones industriales más dinámicas del país no soportan este modelo” y alertó sobre la caída de la producción automotriz, los patentamientos y el deterioro del mercado interno, para ejemplificar la crisis que se vive. El impacto también alcanza a la cadena autopartista. Según datos difundidos por funcionarios bonaerenses y cámaras empresariales, ya cerraron 60 autopartistas en el país y se perdieron más de 4.200 puestos de trabajo directos en el sector.
Por su parte, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, realizó un duro diagnóstico sobre la situación productiva y laboral durante la conferencia de prensa encabezada este lunes en Casa de Gobierno y repasó una serie de cierres, suspensiones y despidos en empresas radicadas en la provincia de Buenos Aires. “Estamos frente a una crisis muy, muy grave de la economía argentina”, afirmó el funcionario, quien cuestionó el modelo económico del presidente Javier Milei y aseguró que “todos los días podemos ver el impacto en materia de empleo, precarización y cierre de fábricas”.
Entre los casos mencionados, Bianco habló del “cierre inminente” de la metalúrgica Leval S.A., en San Nicolás, donde ya hubo 52 despidos y comenzó un proceso de retiros voluntarios. Según indicó, en su mejor momento la planta llegó a emplear a 300 trabajadores. El ministro también se refirió al cierre definitivo de la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, ubicada en Monte Grande.
La empresa, con 88 años de historia, liquidó toda su maquinaria y dejó de operar. “No es que cerraron temporalmente, directamente remataron las máquinas”, remarcó. Bianco vinculó el cierre con la decisión del Gobierno nacional de eliminar aranceles antidumping que protegían a la firma frente a importaciones. La planta abastecía el 70 por ciento del mercado local de aisladores eléctricos de porcelana. Otro de los casos mencionados fue el de la planta automotriz de Stellantis en El Palomar, que volverá a paralizar su producción durante cuatro semanas por la caída de exportaciones hacia Brasil. Allí se fabrica, entre otros modelos, el Peugeot 208.
Efectos de la crisis
Más allá de los números que marcan los principales informes, las historias de angustia y desesperación se multiplican, y los gremios intentan contenerlos. En plena crisis metalúrgica, que tiene seis de cada 10 máquinas paradas, las seccionales de la UOM trabajan para dar alguna respuesta a los trabajadores despedidos o quienes están en conflicto. “Estamos en un momento bisagra dónde las empresa se empiezan a desmoronar”, admitió Adrián Pérez, secretario general de la UOM Quilmes.
Según le contó a Data Gremial que en la regional las fábricas están “sin pedidos a futuro, con el stock a niveles máximos aquellas que lo pudieron hacer, endeudadas con los bancos”, lo que hace que el escenario “es de desconcierto total”.
La crisis laboral en la provincia de Buenos Aires golpea especialmente a la actividad metalúrgica, que según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el territorio bonaerense registró una caída de la actividad del 5,1 por ciento, casi un punto por encima del promedio nacional. “Para ser sincero el futuro inmediato es mucho peor de lo que se expone ahora, quiero no ser yo quien les quite a quien todavía las tenga las ilusiones de estar mejor en el futuro inmediato”, se sinceró Pérez, cuya regional abarca los distritos de Quilmes, Berazategui y Florencia Varela.
El dirigente remarcó que “sin paritarias que nos permitan recuperar poder de compra, con las importaciones de lo que queramos, se da el cóctel perfecto para generar desocupación, empleo precarizado acompañado de quita de derechos”. Además, Pérez dijo que “es interminable la lista de malas noticas, alguien del sector empresario se tiene que hacer cargo de quienes hoy están en el poder llegaron ahí por el apoyo de muchos de ellos y de una gran parte del voto popular”.
Otros ejemplos
A medida que aumentan los conflictos, el Ministerio de Trabajo intenta intervenir con una dinámica distinta a lo que sucede a nivel nacional. En el caso de Cabot, se esperan nuevas audiencias convocadas por la cartera que comanda Walter Correa, mientras el gremio sostienen que la apertura de importaciones y la competencia con productos provenientes de Brasil, Japón y Rusia aparecen entre los principales factores que precipitaron la decisión empresarial. En ese escenario, la diputada provincial de Fuerza Patria, Soledad Alonso, presentó un proyecto en la cámara baja para expresar preocupación por el cierre de la histórica fábrica de neumáticos y solidarizarse con los trabajadores nucleados en el Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo (SUTNH). “El cierre de una planta industrial no implica solamente la interrupción de una actividad económica. Significa también la angustia de cientos de familias trabajadoras, el deterioro del entramado social y un nuevo retroceso para la industria nacional”, sostuvo la legisladora en los fundamentos del expediente.
En su conferencia, Bianco también señaló que Loma Negra apagará durante seis meses uno de los hornos principales de su planta “L’Amalí”, en Olavarría, debido a la caída de la demanda y el exceso de stock. A eso sumó la situación de Granja Tres Arroyos, que atraviesa un paro total de actividades por problemas financieros y reducción de la producción. Por su parte, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, agregó que también existen dificultades en Pirelli, donde se analizan suspensiones. “Este modelo económico no va y no permite mejorar las condiciones materiales de vida”, sostuvo Bianco, quien aseguró que la Provincia seguirá trabajando “para sostener la producción, el empleo y los servicios públicos”.