El plan motosierra del presidente Javier Milei hace que las Fuerzas Armadas transiten uno de los peores momentos de su historia, ya que al escándalo por la destrucción de su obra social se suma la delicada situación que perjudica a los docentes de las mismas, cuyos salarios superan apenas los $500.000.
Para graficar la situación, profesores del Instituto Dámaso Centeno, Colegio Militar, Escuela Sargento Cabral, Facultad de Ingeniería del Ejército y Escuela Superior de Guerra del Ejército, dependientes del Ministerio de Defensa, elaboraron un informe interno donde evidencian una dramática situación económica y social.
En el documento, contextualiza que "mientras en la Argentina se debate sobre calidad educativa, mérito y excelencia académica, el sistema educativo dependiente de las Fuerzas Armadas atraviesa una situación crítica marcada por salarios de pobreza, profundas desigualdades internas y una creciente pérdida de profesionales” y sintetizó que “los números reflejan con claridad el deterioro".
Con respecto a la escala de remuneraciones, el documento precisa que "un preceptor de Nivel Superior percibe alrededor de 400 mil pesos de bolsillo, mientras que un preceptor de Nivel Medio ronda los 550 mil pesos”, mientras que “una maestra de grado apenas alcanza los 570 mil pesos mensuales, cifra que sólo se logra con la incorporación de un bono remunerativo no bonificable de 150 mil pesos otorgado en septiembre de 2025".
De esta manera, se puede desglosar que la hora cátedra de Nivel Medio se ubica cerca de los 28 mil pesos, cuando la de Nivel Superior araña los 26 mil pesos.
Con respecto a la suma adicional, advierte que "la implementación de ese bono no resolvió el problema salarial sino que agravó la desigualdad interna".
Una triste comparación
A partir de eso, comentan que las autoridades no conocen la política salarial docente que maneja el Ministerio de Defensa de la Nación, conducido por Carlos Presti, y sostienen que, en comparación con los educadores de Provincia y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se evidencia que “la desigualdad se vuelve aún más evidente al comparar los salarios con otros sistemas educativos del país".
A propósito, desarrollan que "mientras una maestra de grado del sistema educativo de las Fuerzas Armadas percibe alrededor de 570 mil pesos, cargos equivalentes en la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires rondan o incluso superan los 1.100.000 pesos mensuales”. Asimismo , exhiben que “en CABA, la hora cátedra oscila entre 46.770 y 69.930 pesos según antigüedad y categoría”.
Posteriormente, citan que "en Provincia de Buenos Aires, el módulo de Nivel Medio supera ampliamente los 31 mil pesos de base y puede superar los 52 mil pesos, mientras que en Nivel Superior supera los 44 mil pesos sin necesidad de bonos adicionales".
Para los docentes de las FFAA, “la diferencia salarial ya resulta difícil de justificar; por debajo del salario mínimo docente nacional”.
En ese contexto, puntualiza que “la situación también entra en contradicción con lo establecido por el Consejo Federal de Educación, que fijó como salario docente mínimo nacional 650 mil pesos para abril de 2026 y 700 mil pesos para mayo de 2026”. “Esto significa que dentro del sistema educativo de las Fuerzas Armadas existen trabajadores que ni siquiera alcanzan el piso salarial mínimo consensuado a nivel federal", agrega.
También, deslizan que el desolador panorama salarial chocaría con principios establecidos en la Ley 17.409, el Estatuto para el Personal Docente Civil de las Fuerzas Armadas, que fija criterios de igualdad y razonabilidad dentro de la carrera docente. Y, para rematar, hacen referencia a una posible afectación del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, particularmente en el principio de "igual remuneración por igual tarea".
¿Cómo los afecta?
El poder adquisitivo de los docentes ya comenzó a sufrir las consecuencias de los bajos salarios y en el informe observan que "las consecuencias ya comenzaron a sentirse desde fines de 2024, se profundizaron durante 2025 y en 2026 alcanzaron un nivel de extrema gravedad”, lo que derivó en “renuncias permanentes, dificultades para cubrir cargos, migración de docentes hacia sistemas provinciales y pérdida sostenida de profesionales en áreas estratégicas forman parte del escenario actual”.
"Los liceos militares y establecimientos educativos de las Fuerzas Armadas fueron históricamente reconocidos por su nivel académico, disciplina y excelencia formativa. Sin embargo, ese modelo comienza a deteriorarse por una razón elemental: no existe calidad educativa posible cuando quienes sostienen el sistema cobran salarios de pobreza e indigencia", concluye.
En tanto, trascendió que el bono de $150.000 generó una gran discordia porque no solucionó “absolutamente nada, generó una desigualdad interna tremenda” porque “el 60% de los docentes no lo perciben y temen una jerarquización que la estamos perdiendo”. “Generaron un efecto dominó, primero hacia adentro, es como que implosionó la situación entre los niveles, generaron una desigualdad salarial tremenda y después con las jurisdicciones. Se está yendo todo el mundo", se divulgó.
Para encontrarle una solución a todo esto, el diputado nacional de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, presentó un proyecto de ley el año pasado que busca lograr la actualización y equiparación permanente de los salarios del personal docente y no docente de instituciones educativas dependientes del Ministerio de Defensa, como liceos e institutos militares.