El conflicto en la planta de Tenaris Siat de despedir a 150 operarios contratados de su planta de Lanús ingresó en una especie de tregua, luego que el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictara la conciliación obligatoria. Ante el anuncio de un paro por tiempo indeterminado, la cartera laboral decidió activar esta tregua por al menos por 15 días, evitando que la firma del Grupo Techint avance en su intención de desprenderse de los trabajadores contratados. Sin embargo, la medida no resolvió el problema de fondo: la crisis que atraviesa una de las plantas industriales más importantes del conurbano bonaerense expone las tensiones entre el Gobierno nacional, el mayor grupo siderúrgico del país, la política energética y el futuro del empleo industrial.
La resolución firmada por el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, retrotrae la situación al momento previo al conflicto, obliga a la empresa a dejar sin efecto provisoriamente las desvinculaciones y convoca a una audiencia de conciliación para el próximo 13 de julio, donde la compañía y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) deberán intentar acercar posiciones. "Frente a los 150 despidos por parte de la siderúrgica Tenaris, desde el Ministerio de Trabajo ya pusimos a disposición las herramientas para revertir la situación", sostuvo Correa. Más tarde agregó: "En un marco de crisis generalizada, destrucción del empleo, de la producción y de la capacidad productiva, es fundamental mantener la paz social y trabajar articuladamente en una solución para las 150 familias que hoy ven afectados sus ingresos y estabilidad".
Al dictar la conciliación obligatoria, la cartera laboral bonaerense también dispuso el envío de inspectores a la planta para verificar la situación y recordó que durante la vigencia de la medida la empresa deberá abstenerse de adoptar represalias contra los trabajadores, mientras que el sindicato deberá suspender cualquier medida de fuerza.
Cuestionamientos
Desde la UOM cuestionan que una empresa del tamaño de Techint traslade el costo de la caída de la actividad a los trabajadores y sostienen que existen alternativas, como mantener un esquema de suspensiones temporarias, antes que avanzar con despidos masivos. El delegado de la planta, Daniel Ingui, aseguró que los trabajadores están "pagando una mala jugada política" y vinculó la crisis con la decisión del Gobierno nacional de abrir la competencia para el suministro de tubos destinados a obras energéticas.
Aunque la empresa atribuye la reducción de personal a la caída de la actividad y a la falta de nuevos proyectos, detrás del conflicto aparece una disputa política y empresarial que comenzó a escalar a fines del año pasado. El quiebre se produjo cuando el presidente Javier Milei cuestionó públicamente al titular del Grupo Techint, Paolo Rocca, a quien llegó a apodar "don chatarrín de los tubitos caros" durante la discusión por el costo de los caños destinados al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
Hasta ese momento, Rocca era considerado uno de los principales empresarios cercanos al Gobierno libertario. Incluso, varios ejecutivos vinculados al grupo ocuparon cargos relevantes en la gestión nacional, entre ellos el presidente de YPF, Horacio Marín. La tensión terminó de profundizarse cuando Techint perdió frente a la firma india Welspun Corporation una licitación para proveer caños destinados al gasoducto que unirá Vaca Muerta con la costa de Río Negro para la exportación de GNL. Según explicó Milei, la propuesta de Techint era aproximadamente un 40 por ciento más cara que la de la empresa asiática. Desde la siderúrgica, en cambio, advertían desde fines del año pasado que ese escenario podía tener consecuencias sobre el nivel de actividad de sus plantas.
Cuestión de fondo
La planta de Tenaris Siat, ubicada en Valentín Alsina, partido de Lanús, tuvo un rol determinante durante la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. Allí se realizaron los procesos finales de los tubos utilizados para transportar el gas de Vaca Muerta, luego de que los caños sin costura fueran fabricados en la planta que Techint posee en Campana.
Durante el pico de actividad, la fábrica trabajó con tres turnos y llegó a superar los 550 operarios. Hoy el escenario es completamente distinto. Actualmente la planta es operada por alrededor de 340 trabajadores. De ese total, apenas 140 están efectivos, mientras que unos 200 son contratados, varios de ellos con entre cuatro y cinco años de antigüedad, una situación que también quedó en el centro del conflicto laboral. La reducción de 150 puestos representa cerca de la mitad de la dotación actual y constituye uno de los ajustes más importantes registrados en el sector metalúrgico bonaerense durante los últimos meses.