Otra cadena baja persianas y se agrava la crisis que atraviesa la venta de electrodomésticos

El cierre de sucursales de Pardo, en Córdoba, expone el impacto de la caída del poder adquisitivo, el derrumbe del consumo y el deterioro del crédito, en un sector que ya arrastra despidos, ajustes y conflictos laborales.

Lunes, 13 de abril de 2026 16:00

La caída del poder adquisitivo y la pérdida sostenida de la capacidad de compra comienzan a impactar con fuerza en uno de los sectores más sensibles al ciclo económico: el retail de electrodomésticos. En un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo y el aumento de los costos operativos, las grandes cadenas comerciales enfrentan un escenario cada vez más complejo, con cierres de sucursales, ajustes y conflictos laborales que encienden señales de alarma en todo el país.

El deterioro del consumo, que se profundizó especialmente en el último año, golpea de lleno a un rubro históricamente apalancado en la financiación en cuotas y la expansión del comercio físico. En ese marco, empresas como Frávega y Garbarino ya habían dado señales de crisis, a las que ahora se suman nuevos casos que reflejan un problema estructural en el sector.

Cierre de sucursales y conflicto en Córdoba

Una de las situaciones más recientes involucra a la cadena Pardo, que en los últimos días cerró de manera sorpresiva dos sucursales en la provincia de Córdoba, ubicadas en Río Cuarto y General Deheza.

El cierre en Río Cuarto, donde la empresa operaba desde hace cinco años, se produjo de forma abrupta. Según denunciaron desde la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba (AGEC), los trabajadores se enteraron de la situación al llegar a sus puestos de trabajo y encontrar las persianas bajas, sin previo aviso.

Desde el gremio indicaron que la empresa ofreció indemnizaciones, aunque con montos que fueron rechazados por los empleados. La situación derivó en un nuevo foco de conflicto laboral en un contexto ya marcado por la incertidumbre en el sector.

José Luis Oberto, titular de AGEC, vinculó directamente los cierres con la caída del consumo: “Las cadenas de electrodomésticos plantean que bajaron mucho las ventas y que no les cierran los números. No es la única empresa que está en esa situación”, advirtió.

Además, el dirigente alertó sobre el carácter generalizado de la crisis: “No se trata de una complicación puntual. Hay una situación que se extiende a toda la cadena comercial. Son muy pocos los rubros que no están peor. Incluso los supermercados venden menos y también las casas de comidas. Es alarmante”.

Ajustes y reestructuración en distintas provincias

El caso de Pardo no es aislado. La propia cadena ya había avanzado durante 2025 con recortes y reestructuraciones en la provincia de Buenos Aires, incluyendo la fusión de locales en ciudades como Bragado.

Si bien la empresa mantiene aún varias sucursales operativas —incluidas unas 12 en Córdoba—, desde el gremio advierten que continúan los procesos de ajuste y reorganización en distintas plazas comerciales.

Este tipo de movimientos se repite en otras cadenas del rubro, donde el cierre de puntos de venta físicos aparece como una de las principales estrategias para reducir costos frente a la caída de la demanda.

Un modelo en crisis

El trasfondo de estos conflictos remite a un problema más profundo: el agotamiento del modelo tradicional de retail basado en la venta física y el financiamiento al consumo.

Los electrodomésticos, al tratarse de bienes durables, son de los primeros gastos que los hogares postergan en contextos de crisis. En ese sentido, el sector registró una caída interanual del 18,6% en las ventas durante el último trimestre de 2025, con retrocesos en todas las categorías.

Incluso más llamativo resulta que este desplome se produce en un contexto de baja relativa de precios. Mientras la inflación general superó el 30%, los electrodomésticos registraron una caída promedio del 6,6%, lo que evidencia que el problema central ya no es el precio sino la falta de ingresos disponibles.

El impacto del deterioro del crédito

A la caída del consumo se suma otro factor determinante: el deterioro del crédito. Durante años, el negocio del sector se sostuvo sobre la financiación en cuotas, que permitía sostener las ventas incluso en períodos de debilidad económica.

Sin embargo, ese esquema comenzó a resquebrajarse con fuerza. La morosidad en el sector se disparó desde niveles del 14,8% hasta superar el 40%, alcanzando cifras sin precedentes recientes.

Este escenario genera un doble impacto: por un lado, reduce el flujo de ingresos de las empresas; por otro, encarece y restringe el acceso al financiamiento, en un contexto de tasas elevadas que complica aún más la operatoria de las cadenas.

Preocupación sindical y escenario incierto

Desde el movimiento sindical advierten que la situación podría agravarse en los próximos meses si no se recupera el poder adquisitivo. La combinación de caída del consumo, cierre de sucursales y deterioro del crédito configura un panorama crítico que amenaza tanto la continuidad de las empresas como las fuentes de trabajo.

En ese marco, el sector de comercio se consolida como uno de los más golpeados por la actual coyuntura económica, con un impacto directo en miles de trabajadores que enfrentan despidos, recortes salariales y condiciones laborales cada vez más precarias.

La evolución del consumo y del acceso al crédito será clave para determinar si el sector logra estabilizarse o si, por el contrario, continúa profundizando una crisis que ya muestra signos evidentes en todo el país.

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