A mediados de marzo de este año, por orden del Ministerio de Economía, se estableció un nuevo techo para las paritarias: 2 por ciento mensual. La idea del ministro Luis “Toto” Caputo era mantener ese límite tanto para el sector público como el privado, pese a las presiones para romper con esta imposición. Pero un mes después, las intenciones de transformar el salario como principal ancla antiinflacionaria parecen perderse por dos datos fundamentales. Por un lado, varios sectores desafiaron el techo, como sucedió esta semana en la discusión bancaria, donde el gremio que lidera Sergio Palazzo firmó un incremento para marzo del 3,4 por ciento. El otro es la propia inflación, que lejos de escaparse de esos 2 puntos mensuales ya supera los tres, con miras a mantenerse en esos niveles. El malestar por esta estrategia quedó plasmado en la inclusión por parte de la conducción de la CGT del tema de la libertad de negociación en el pliego de reivindicación que llevarán al acto por el Día del Trabajador. Pero las señales desde la Casa Rosada son claras: la iniciativa no se da de baja ni se mueven los valores.
Los datos marcan que el techo salarial del gobierno dejó a la mayoría de los sectores por debajo de la inflación del primer trimestre, lo que genera alarma. Si bien el ancla no evitó que los precios se aceleren, la Casa Rosada no da señales que vaya a cambiar o flexibilizar su estrategia, aunque algunos gremios lograron eludirla.
Un reciente informe de la Secretaría de Trabajo sobre el empleo registrado muestra que el salario promedio de los principales convenios colectivos “cayó 1,7 por ciento en términos reales en el último mes”. En paralelo, “el salario medio del sector privado registrado retrocedió 0,2 por ciento”.
El dato más relevante aparece en la comparación anual: los salarios de convenio acumulan una caída real de 5,9 por ciento entre febrero de 2025 y febrero de 2026. El informe, al que tuvo acceso Data Gremial, muestra que hay un grupo reducido de gremios que logró recomponer ingresos por encima de los precios. Entre los principales ganadores aparecen: Aceiteros, 12,7 por ciento real; encargados de edificio, 5,6 por ciento; transporte automotor, 3,8 por ciento. Se trata de sectores que lograron “cerrar acuerdos con aumentos nominales por encima de la inflación en el último año”.
Del otro lado, hubo gremios que empatan o quedan al límite. “Un segundo grupo muestra un comportamiento más moderado, con salarios que se mantienen estables o con leves caídas”, recalcaron los datos oficiales. En este segmento aparecen: Bancarios; concesionarios de autos; entidades deportivas; y gráficos.
En estos casos, destacaron, “los aumentos lograron contener parcialmente la inflación, pero sin una mejora real significativa”. En el extremo inferior aparecen los sectores más golpeados: Construcción, 12,4 por ciento; textiles, 12,3 por ciento; indumentaria, 9,5 por ciento; y gastronómicos, 9,5 por ciento. “Son actividades donde la caída del salario real supera ampliamente el promedio”, resaltó el informe. Más allá de las diferencias sectoriales, el reporte muestra “una tendencia clara: la dispersión salarial crece”. Mientras algunos pocos gremios logran ganarle a la inflación, la mayoría pierde poder adquisitivo.
Sigue el techo
Según se despega de los números oficiales, a mediano plazo el panorama es desigual en materia de la discusión. El salario promedio del sector privado registrado se ubica levemente por encima del nivel de noviembre de 2023, pero los salarios de convenio -los que definen la mayor parte del empleo- acumulan una caída cercana al 7 por ciento. Este escenario se da en un contexto de aceleración inflacionaria. El último dato del IPC marcó 3,4 por ciento en marzo, el nivel más alto en un año. Con acuerdos cada vez más cortos y ajustes fragmentados, las paritarias pierden capacidad para recomponer ingresos. Por esto parece difícil que se pueda mantener el techo salarial. Pero en el gobierno insistirán con sostener el límite.
Presión
Pese a esta idea, los gremios insistirán en la idea de romper el techo. Desde el gremio bancario informaron luego del acuerdo que “esta actualización será de aplicación para todas las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, remunerativas y no remunerativas, incluyendo los adicionales convencionales y no convencionales, acumulando en los tres primeros meses del año un 9,4 por ciento sobre los salarios de diciembre 2025. Las partes acordaron además, continuar durante los meses de abril y mayo de 2026 con el mismo mecanismo y el alcance estipulado en los acuerdos salariales que se realizaron hasta el momento. Asimismo se comprometieron a continuar con la negociación paritaria en la segunda quincena de Junio de 2026.
En tanto, la Confederación de Sindicatos de las Telecomunicaciones (CONSITEL), que integran FATTEL, FOEESITRA, UPJET, FOMMTRA, FOETRA y CePETel, oficializó un nuevo incremento salarial del 3,4 por ciento, tras las negociaciones mantenidas con las principales operadoras, en el marco de la paritaria de los trabajadores de Claro, Telecom y Movistar. La aplicación del aumento tendrá modalidades distintas según la rama de desempeño del trabajador, con el objetivo de optimizar el impacto en los conceptos salariales: Actividad Móvil, el incremento se volcará en un 100 por ciento directamente al salario básico; Actividad Fija, la distribución será mixta. Del porcentaje acordado, un 3 por ciento se repartirá destinando el 60 por ciento al salario básico y el 40 por ciento restante al Adicional Especial. El 0,40 por ciento excedente se incorporará bajo el concepto de viático convencional no sujeto a rendición, impactando también en productividad y turnos especiales. Desde la CONSITEL destacaron que estas nuevas escalas salariales serán la base de cálculo para el pago del Día del Trabajador Telefónico correspondiente al año 2027.