La vuelta a la agenda mediática de Pablo Moyano sigue sumando reuniones y respaldos. En la semana que la CGT definirá si hace un paro para rechazar el tratamiento de la reforma laboral, el ex integrante del triunvirato de la CGT mantuvo una reunión con Alejandro Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), en un encuentro de “fuerte contenido político y sindical”, según dijeron desde ambas partes, que tuvo como eje central el rechazo al proyecto impulsada por el gobierno nacional.
El cónclave se realizó en el sindicato de Camioneros y se suma a una serie de gestos que marcan el final del bajo perfil que Moyano sostuvo durante varios meses. Apenas un día antes, había recibido al titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, en lo que fue interpretado como el inicio de una etapa de rearticulación con distintos sectores del movimiento obrero.
Según informaron fuentes cercanas a Camioneros, Moyano y Gramajo analizaron el delicado escenario político, social y sindical que atraviesan los trabajadores en todo el país, “atravesado por el ajuste económico y por las reformas que impulsa la administración libertaria”. En ese contexto, ambos dirigentes coincidieron en cuestionar duramente la iniciativa de reforma laboral, al considerar que pone en riesgo derechos históricos conquistados a lo largo de décadas de organización y lucha.
Llamado a la unidad
Del encuentro surgió también un llamado explícito a fortalecer la unidad entre los distintos sectores del mundo del trabajo. “Es imprescindible profundizar la organización para enfrentar políticas que terminan perjudicando al conjunto de la clase trabajadora”, remarcaron, en una definición que refuerza la sintonía entre el sindicalismo tradicional y las organizaciones de la economía popular.
La reunión con la UTEP no pasó desapercibida en el ámbito gremial. La organización que conduce Gramajo viene articulando con la CGT con niveles crecientes de coordinación, y su acercamiento a Moyano es leído como un paso más en la construcción de un frente común contra la reforma laboral.
Sectores combativos
En los sectores más combativos del sindicalismo crece la expectativa de que tanto Moyano como Gramajo se sumen a las movilizaciones previstas para esta semana en Córdoba y para la próxima en Rosario. De concretarse, su presencia podría convertirse en un respaldo clave para protestas que buscan incidir de manera directa en el futuro parlamentario de la reforma que impulsa el gGobierno.
Cuando Pablo Moyano estuvo con Abel Furlán, sostuvo que el eje de la estrategia debe ser la movilización. “Hay que estar en la calle. Me reuní con el compañero Furlán y el día que se trate vamos a estar en la calle”, afirmó, en referencia al debate parlamentario del proyecto oficial. El dirigente camionero calificó la iniciativa como una “reforma laboral regresiva” y advirtió sobre su impacto directo en los derechos de los trabajadores. “Es una reforma que te lleva a la esclavitud. Los jubilados van a tener que pagar las indemnizaciones de los trabajadores. La indemnización desaparecería. Mercado Libre, Techint y YPF son mentores de esta reforma laboral”, denunció.