La escena del cierre de las plantas de Will Der dejó una de las imágenes más fuertes de la crisis que atraviesa la industria argentina. Frente a los trabajadores que acababan de perder sus puestos, uno de los empresarios de la firma se quebró y lanzó un mensaje político que sorprendió por su crudeza: “Piensen la próxima vez que voten porque la vida es política”.
Se trata de Armando Anasal, uno de los socios de la empresa textil, quien habló ante los trabajadores de las plantas de General Pacheco y Las Flores luego de que la compañía comunicara el cierre de ambas instalaciones y el despido de 120 personas.
Con lágrimas en los ojos y mientras de fondo se escuchaban los llantos de las trabajadoras, Anasal habló de sus casi 50 años en la actividad industrial y aseguró que las decisiones políticas terminaron impactando directamente sobre la posibilidad de sostener la empresa.
“Toda mi vida pensé en ser industrial, pero la política tiene que ver, levanta y hace caer a la gente”, sostuvo.
El empresario remarcó que nunca había participado activamente de la política porque confiaba en que el trabajo y el esfuerzo eran suficientes para sostener una empresa.
“Yo siempre creí que trabajando podía llegar a adelante. La política digita nuestras vidas, digita el futuro de todos y nada depende de nosotros”, expresó.
“Ustedes creen que soy una mierda, pero créanme, la política nos hundió”
El discurso de Anasal fue subiendo de tono mientras intentaba explicarles a los trabajadores por qué la compañía había llegado a una situación límite.
“Son 50 años tirados a la basura porque no puedo llegar a nada. Ustedes creen que soy una mierda, pero créanme, la política nos hundió”, afirmó.
La definición adquiere particular relevancia porque se produjo en el momento exacto en que decenas de trabajadores quedaban sin empleo. Las plantas de Will Der producían indumentaria deportiva para reconocidas marcas, pero la empresa sostuvo que la caída de los pedidos, el avance de los productos importados y las dificultades financieras hicieron inviable continuar con la actividad.
En ese contexto, Anasal apuntó directamente contra el rumbo político elegido por el país.
“Piensen ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, piensen a dónde los llevó”, les dijo a los trabajadores.
El mensaje contra el Gobierno de Milei
El empresario no se quedó solamente con una crítica general a la política. En su intervención hizo una comparación entre la situación económica actual y la de otros períodos de gobierno.
“Con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar y los domingos teníamos para comer un asado y salíamos de joda y pensábamos en las vacaciones”, señaló.
La frase fue pronunciada mientras explicaba el deterioro que, según su mirada, sufrió el consumo y la actividad productiva.
Anasal consideró que la situación actual no puede separarse de las decisiones políticas y económicas adoptadas por el Gobierno nacional.
“Si la mitad de la gente votó esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron”, planteó.
Y entonces lanzó el mensaje que terminó sintetizando su intervención: “Solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política”.
El empresario insistió en que durante años había pensado que la actividad empresarial podía desarrollarse independientemente de la política, pero aseguró que la realidad le demostró lo contrario.
“Yo siempre pensé que la vida iba por un lado y la política por otra. No, la política digita nuestra vida”, sostuvo.
“Si seguimos un mes más nos hundimos todos”
Las palabras de Anasal se produjeron después de que otro de los socios, Santiago “Tati” Phelan, exjugador y entrenador de Los Pumas, explicara frente a los trabajadores que la empresa llevaba meses intentando encontrar una salida.
Phelan reconoció que la compañía estaba cada vez más endeudada y que la falta de trabajo había llevado la situación al límite.
“Los planes de trabajo desaparecieron”, explicó, y relató que incluso habían intentado buscar producción en otros sectores para mantener ocupada a la fábrica.
También apuntó contra el avance de las importaciones y la caída de los pedidos de las grandes marcas.
“Mucho de lo importado que está reemplazando a lo nacional y mucho de lo que no consumen las marcas y no hay reposición, todo eso nos mata”, sostuvo.
Según el empresario, los pedidos que aparecen actualmente están proyectados para los primeros meses de 2027, una situación que no permite sostener la estructura de las plantas durante los meses previos.
“Estamos en agosto y ahora no hay laburo”, resumió.
La conclusión fue contundente: “Si seguimos un mes más nos hundimos todos”.
La advertencia sobre las indemnizaciones
La reunión también estuvo atravesada por la incertidumbre sobre el futuro de las trabajadoras despedidas. Phelan les advirtió que la empresa no podía comprometerse a pagar la totalidad de las obligaciones.
“No les voy a prometer nada, se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada”, afirmó.
Luego de la comunicación del cierre, las trabajadoras recibieron una propuesta para cobrar el 50% de la indemnización que les correspondería.
La situación generó preocupación entre las empleadas, que además denunciaron falta de acompañamiento sindical y expresaron su incertidumbre frente a la posibilidad de conseguir otro empleo.
“Estamos angustiadas, el sindicato no nos acompañó, no sabemos qué hacer. No tenemos trabajo ni a dónde ir y sabemos que no será fácil volver a conseguir trabajo”, señaló una de las trabajadoras.
Así, mientras el cierre de Will Der ya se convirtió en otro capítulo de la crisis industrial, las palabras de uno de sus propios dueños dejaron expuesta una particular lectura del empresario sobre el escenario económico: el mismo hombre que acababa de anunciar el despido de decenas de trabajadores terminó responsabilizando a la política y, especialmente, al rumbo elegido en las urnas, por el derrumbe de su empresa.