La incertidumbre laboral se profundizó este lunes en el Parque Industrial El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca, luego de que la empresa Neba, emblemática productora de heladeras, freezers y hornos, concretara el despido de 34 de sus 90 trabajadores. La decisión, ejecutada el viernes pasado, implica la pérdida inmediata de más de un tercio de la dotación.
Según denunciaron los propios operarios, los ceses se produjeron en un clima de absoluta irregularidad. Varios empleados se enteraron de manera verbal al presentarse en la planta durante los últimos días hábiles de enero, cuando se les negó directamente el ingreso. “Llegamos y nos encontramos con la horrenda noticia de que nos quedamos sin laburo. No hubo aviso ni nada, así, de un momento para otro. Acá hay familias con necesidades”, relató Jorge Corrales, uno de los despedidos, a medios locales.
Indemnizaciones en disputa y un “falso” Procedimiento Preventivo de Crisis
La patronal justificó los despidos argumentando una crisis profunda provocada por la apertura de importaciones, el aumento de costos y la caída del consumo. Bajo ese encuadre, la empresa invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo y ofreció pagar solo el 80% de la indemnización, en hasta cuatro cuotas, amparándose en un supuesto Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC).
Sin embargo, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) rechazó de plano la propuesta tras una reunión mantenida este lunes con la gerencia. Pedro Brizuela, delegado del gremio, sostuvo que el argumento empresario carece de respaldo legal. “Rechazamos esto porque los telegramas vienen justificados en el artículo 247, que no corresponde. Tendrían que haber presentado un Plan Preventivo de Crisis y no lo hicieron. Lo argumentan, pero no lo demuestran en papeles. Los compañeros están despedidos sin razón ni causa y tienen que cobrar el 100% de la indemnización, como marca la ley”, afirmó.
Por su parte, el delegado Hugo Villarreal denunció presiones y amenazas por parte de la empresa para forzar la aceptación del acuerdo. Según explicó, la patronal advirtió que si los trabajadores no aceptan el 80% “por las buenas”, el ofrecimiento podría reducirse al 75% y pagarse en hasta cinco cuotas. Además, alertó sobre irregularidades en la redacción de los telegramas de despido que afectarían el acceso a beneficios sociales. “No tenemos telegramas como corresponde. Están mal redactados y eso nos perjudica porque así no nos va a corresponder el fondo de desempleo”, denunció.
Dudas sobre la “crisis” y denuncias de vaciamiento
La versión empresarial de una “crisis terminal” es puesta en duda por los propios trabajadores. Aseguran que hasta el día previo a los despidos se realizaban horas extras y se mantenía un ritmo de producción de entre 150 y 200 equipos diarios. “Todos los días se cargaban cuatro o cinco camiones. No entendemos dónde está la crisis”, sostuvo otro operario, quien advirtió sobre un posible vaciamiento ante la sospecha de que la fábrica no reabra luego de las vacaciones previstas para el 13 de febrero.
A este escenario se suman denuncias por condiciones laborales precarias dentro de la planta, incluyendo la presencia de ratas en la cisterna de agua, maquinaria obsoleta y falta de higiene general.
Promesas incumplidas y protesta en la ruta
El conflicto estalla pese a que en julio de 2025 la empresa había accedido a financiamiento del Banco Nación y del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para ampliar su capacidad productiva con una nueva línea de ensamble de cocinas, proyectada para mayo de 2026. No obstante, desde octubre de ese año Neba inició un proceso de desvinculaciones que desembocó en el actual despido masivo.
La Dirección de Inspección Laboral (DIL) ya tomó intervención e intimó a la firma a presentar la documentación respaldatoria. Mientras tanto, los trabajadores continúan con las protestas, que incluyen la quema de neumáticos en el acceso a la planta sobre la Ruta Nacional 38, bajo la vigilancia de fuerzas de seguridad.