La crisis del sector lácteo argentino suma un nuevo capítulo crítico con el derrumbe operativo y financiero de Lácteos Verónica, una de las compañías históricas de la actividad, que atraviesa una parálisis productiva prolongada, acumula deudas millonarias y enfrenta crecientes presiones para una eventual venta. A esto se le suma la situación de SanCor, que pidió la quiebra
La empresa, con fuerte presencia en la provincia de Santa Fe, arrastra más de cinco meses sin pagar salarios completos a sus aproximadamente 700 empleados, además de adeudar aguinaldos, aportes sociales y compromisos asumidos en retiros voluntarios. Este deterioro laboral se combina con un freno casi total de la actividad industrial: sus plantas permanecen prácticamente paralizadas y sin procesamiento de materia prima desde hace semanas.
La firma acumula miles de cheques rechazados —más de 3.800 según registros oficiales— y deudas que superan los 13 mil millones de pesos en ese rubro, además de compromisos con bancos, entidades financieras y productores lecheros, según se informó. Solo con tamberos, las obligaciones rondarían los 60 millones de dólares, reflejando la profundidad del desequilibrio económico.
Vaciamiento
En paralelo, la crisis se ve agravada por denuncias de presunto vaciamiento. Legisladores y representantes sindicales apuntan a la familia propietaria, los Espiñeira, por supuestas maniobras que habrían contribuido al deterioro de la compañía, como la creación de nuevas sociedades y el redireccionamiento de insumos hacia otros negocios vinculados.
Las Becerras S.A. es el tambo de la familia Espiñeira, los mismos dueños de Lácteos Verónica, que le proveía gran parte de los insumos a la empresa. Hoy Las Becerras le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de proveerle a Verónica. Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar.
Situación sectorial
El impacto excede a la empresa y alcanza a toda la cadena productiva. La falta de pagos afecta a proveedores, transportistas y tambos, mientras que la incertidumbre laboral golpea a comunidades enteras donde la actividad láctea es central para la economía regional. En ese contexto, autoridades provinciales han intentado mediar y promover instancias de diálogo, aunque con escasa respuesta por parte de los dueños de la firma.
La crisis de Lácteos Verónica no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un declive más amplio que afecta al conjunto de la industria láctea nacional. La quiebra de SanCor, las pérdidas multimillonarias de La Serenísima, el cierre definitivo de La Suipachense y la venta de buena parte del negocio de Saputo son evidencias de un sector sumergido en una situación por demás agravada. Medios santafesinos anticipan que, por efecto tanto del parate de Lácteos Verónica como de la quiebra de SanCor, el sector lechero provincial se encuentra en un contexto de incertidumbre respecto de su evolución como negocio, y estiman que en la primavera faltarán usinas para recibir la producción lechera.